Podemos decir que el día de hoy ha sido completo. Entre la mañana y la tarde hemos visitado un Monasterio del siglo XV, situado en el término municipal de Jerez, en un lugar cercano a la carretera, por donde solemos pasar, para ir a otras localidades de la provincia. Un lugar que oculta una gran historia que yo, en particular, desconocía.
Después de conocer este monumento y los secretos que esconde, nos desplazamos unos kilómetros para visitar el yacimiento arqueológico de Doña Blanca. Una población, los fenicios, del otro lado del mediterráneo, se instaló en nuestras costas para comerciar, aprovechando las riquezas de nuestra tierra y se quedaron a vivir con los habitantes indígenas de nuestra zona.
Fue también un día de convivencia que se llevó a cabo en el Restaurante La Cartuja, con una comida concertada.
Después de la comida, una pequeña rutita de senderismo por la Laguna de Medina, también impresionante por su extensión y por la biodiversidad que alberga.
La puerta de entrada al patio.
Tiene su origen en 1368 en una batalla que ganaron los cristianos a los musulmanes en la misma zona. Los cristianos, los Caballeros de Xerez, se sienten auxiliados y defendidos por la Virgen María, por eso su nombre de la Defensión. En el siglo XV, la ciudad levanta una ermita en el lugar de la batalla.
Esta ermita se encuentra a la entrada de la Cartuja, una vez se pasa la portada, a la izquierda.
Fundada en 1474, gracias a la generosa dotación ofrecida por el caballero jerezano Álvaro Obertos de Valeto, la Cartuja atesora en su interior un rico patrimonio aquilatado a lo largo de los siglos que lo convierte en uno de los edificios histórico-artísticos más importante de toda Andalucía.
El Hermano Pedro del Piñar termina la fachada de la Iglesia en 1667. Durante la guerra de la Independencia contra las tropas francesas, la Comunidad se refugia en Cádiz. En 1835, por la Desamortización de Mendizábal, la Comunidad se ve obligada a abandonar la Cartuja. En 1856 es declarado Monumento Nacional y fue ocupado como Cuartel de Caballería.
Actualmente vive en la Cartuja, la Congregación de las Carmelitas Mensajeras del Espíritu Santo, tras la marcha en 2024, de las Hermanas de Belén, que habitaron el recinto durante 22 años. Se marcharon buscando mayor aislamiento.
El enclave natural donde se ubica se llama El Sotillo, y se encuentra situado a orillas del río Guadalete.