16 de julio de 2011

Chipiona-Rota

     Aún era de noche cuando caminábamos por la avenida hacia la parada de autobús, en ese momento una hermosa luna llena nos acompañaba, lucía entre los árboles de La Forestal y era demasiado bonita para no mencionarla, noches como esta que dan color a la oscuridad, al romanticismo y a la melancolía ………… o sea teníamos un plenilunio fantástico.



     Esperábamos al autobús mientras el resto de participantes iban llegando, hoy día de la Virgen del Carmen felicitábamos a nuestra compañera, un compañero dormilón nos hizo retrasar la salida, pero veinte minutos más tarde nos dirigíamos al término municipal de Chipiona.

     La ruta costera comenzaba en el Santuario de Ntra. Sra. Regla, levantado sobre la antigua fortaleza de los Ponce de León del S.XVI, el amanecer despuntaba, los rayos del sol calentaba nuestros rostros cuando bajábamos a la playa.





     El reflejo solar en el mar, de un amanecer nuevo, daba luz y color a todo cuanto nos rodea y agradecíamos la oportunidad que tenemos privilegiada de vivir en esta hermosa tierra.




     Pararía el tiempo en este instante, ahora, y mostraría nuestros alrededores a todas aquellas personas que viven acelerada sin apreciar lo que tenemos, seguro que miraría el mundo con colores y de forma diferente.





     Bueno pisábamos las finas arenas para encaminarnos a Rota, un trayecto de unos 15 km. hasta nuestra Villa, para algunos participantes era su primera vez, pero con optimismo conseguiríamos llegar sin dificultad.




     Atrás dejábamos el Faro y el Santuario de Regla para alcanzar la zona de corrales, herencia de una cultura antigua pesquera, de la época romana o árabe.






     Chipiona cuenta con ocho corrales, caminabamos por la Playa de las Canteras junto a los de Mariño, Canaleta del Diablo, Chico y Hondo, la luz fue propicia para conseguir hermosas fotos.







     A la altura del Faro Blanco descasamos unos minutos para reagrupar al personal, pronto entraríamos en el término municipal de Rota, avanzábamos cuando un autoplayero se unía a nosotros, nuestro compañero Martín, que cada año nos espera a la altura de Costa Ballena.










      Con sus 89 años, increíble la vitalidad de este hombre, enhorabuena amigo.

Antonpoppins


Supercalifragilisticoespialidoso
aunque suene extravagante, raro y espantoso,
si lo dice con sultura sonará armonioso.
Supercalifragilisticoespialidoso.
Dan dilidili dan diliday, dan dilidili dan diliday.
Dan dilidili dan diliday.

     Algo más tarde parábamos para desayunar en el Camping de Aguadulce, tras el descanso continuamos por el Corral de Luna.


     Aprovecho la ocasión para agradecer a nuestro compañeros Severiano el habernos cedidos algunas fotos.







     La ruina de la antigua garita aún permanece en pie en medio del devastado corral, observábamos desolados lo que los pasados temporales ha hecho en el terreno, algunos metros de tierra ha sido tragado prácticamente por el mar, los parcelarios han optado por proteger sus tierras con enormes rocas ya que partes de las lindes han desaparecido.




     La prioridad del proyecto de recuperación de los Corrales Roteños es lucha por rescatar los comprendidos entre la zona de Piedras Gorda y Punta Candor, un plan global que persigue el uso sostenible de los recursos naturales, sin embargo no se habla de las hectáreas que aún se debe regenerar en el Corral de Luna en la zona de Aguadulce.

    Continuábamos por la Playa de Punta Candor, de igual modo el cordón dunar se ha visto afectado por los temporales, las capas de roca arcillosa están al descubierto, el tercer nivel estaba ya visible junto al mirador, aquí  la regeneración ya es una urgencia, esperamos que los responsable pongan pronto remedio.



       Los Corrales de Rota, declarados Monumento Natural por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, comprenden el de Encima, San José, Chico, de en Medio y San Clemente.





     Ya veíamos el Hotel Playa y pronto alcanzábamos el acceso de la Urbanización las Dunas, tras el merecido baños disfrutamos de un agradable refrigerio en el chiringuito, nuestra compañera Carmen fue sorprendida con un ramos de flores, no se lo esperaba y sus lágrimas casi afloraron, con los dientes apretado contuvo la emoción agradeciendo el detalle.




                                   C
ándida luz que ilumina la mirada,
                                   Abrazada al aroma de la ola liberada,
                                   Refugio sutil de la abuela enamorada,
                                   Mientras una palabra fue cincelada,
                                   Escucharás el susurro de la voz callada,
                                   Nacerás en la huella del alma agitada.


                                                         FELICIDADES AMIGA






19 de junio de 2011

Río de la Miel

     Los caminos que recorremos son una pequeña muestra de los muchos que vertebran los montes de la zona, los cuales hasta no hace mucho tiempo eran las "autopistas" de nuestros abuelos para comunicarse con los pueblos de la serranía, cada uno de ellos recibe un nombre singular, ya sea por el río que los acompaña en algún tramo de su recorrido o por algún rasgo que los distingue de los demás.

     Durante la estación estival las propuestas ofertadas por nuestra Asociación van encaminadas a realizar actividades de agua, buscamos alternativas para esquivar las altas temperaturas del verano, así que los caminos y senderos de las sierras lo retomaremos en octubre.

     Hoy nos adentraremos en uno de los entornos más peculiares y fascinantes de la Península, y como despedida  viajamos al Parque Natural de los Alcornocales, y para recibir el solsticio de verano concluimos esta temporada con el sendero del Río de la Miel, nos desplazamos hasta la Barriada del Cobre, en el término municipal de Algeciras.

Acueducto - Barriada del Cobre

     Muy cerca del Colegio Santa María del Cobre encontramos el cartel indicativo de la ruta, una cancela delimita la entrada a los vehículos motorizados, pero en su margen izquierdo hay un acceso para los viandantes.




     El Río de la Miel nace en la Sierra de Luna y recorre el frondoso valle de la Sierra del Algarrobo, la abundancia de vegetación en galería genera un microclima característico de los ríos del Parque Natural de los Alcornocales, conocido como “Canutos”.




     En un primer tramo seguimos el camino de zahorra entre cortijadas y huertos, el paisaje va perdiendo la actividad humana y se adentra en la espesura del bosque, poco después llegamos al Molino de la Escalona, es uno de los pocos que aún funciona, actualizado con las nuevas tecnologías.






     Alcanzamos la ribera del río por un antiguo puente de estilo medieval,  era punto de paso de caminantes y caballerías entre la Bahía de Cádiz, Medina Sidonia y Gibraltar, y si nos vamos al campo romántico estos lugares le precede  historias y leyendas de bandoleros y contrabandistas.





     Durante gran parte del sendero debemos cuidarnos de no tropezar con las raíces de los enormes alisos, la frondosidad del este hermoso paraje nos acompaña durante todo el recorrido, la vegetación riparia sobrevive fundamentalmente por la humedad del suelo.




     Algunos tramos ha sido acondicionados con barandales, al poco ya estábamos en la Fuente de las Niñas, lugar de descansamos y aprovisionamiento de agua.




     Las ruinas del Molino de El Águila asaltan nuestro sendero, data del S. XVIII  y está formado por un edificio de dos plantas; en la inferior se encontraba el sistema sobre el cual el agua del río ejercía su fuerza, moviendo, incluso simultáneamente, sus dos grandes piedras molineras que trituraban el grano y que se encontraban en la planta alta.


      Más arriba observamos el sistema de caos utilizado en aquella época, el sonido del agua en su transcurrir nos acompaña hasta la señalización de final del sendero, tras un muro de piedra se encuentra la primera pequeña cascada.



     Tras saltar el muro continuamos un poco más arriba, donde la belleza de este paraje nos sorprende aún más, a poco andábamos sorteando un pequeño trepadero situado a la derecha de la primera poza, continuamos algunos metros más arriba para cruzar el río a la altura de la antigua tubería oxidada que está al otro lado.




Que pequeñas son mis manos
Y que torpe soy para caminar
Pero en mi corazón hay algo
Que quiero expresar
Y es lo que la naturaleza
Me ha querido dar
Luz, Color y Paz

Autor: Antonio Bedoya


     Pasamos una segunda poza, bastante concurrida por los senderista, antesala de la cascada más importante del itinerario, a través de un espectacular bosque de helechos alcanzábamos altura, llegamos a la conocida  “Cola de Caballo”, la bajada algo dificultosa nos lleva a orillas de este pequeño paraíso, los más atrevidos no tardaron en probar la fría agua de la hermosa poza.








     Tras el descanso, retornamos por el sendero ya andado hasta el Molino del Águila donde disfrutamos de las exquisitas viandas al igual que de momentos relajados y divertidos con el resto de los compañeros.



 Caballito del Diablo Azul

 Lagarto Oceolado