Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron,
soy de la raza mora, vieja amiga del sol,
que todo lo lograron y todo lo perdieron.
Tengo el alma de nardo del árabe español.
Del poema «Adelfos» de Manuel Machado
Esta ruta nos adentra en la Zona de Reserva del Parque Natural «Sierra de Grazalema», nos llevará al techo de la provincia gaditana, El Torreón (1654 m.s.n.m.). Una formidable atalaya donde podemos contemplar una buena parte de la provincia, y con suerte, incluso Sierra Nevada, o la cordillera marroquí del Rif.
Se trata de un ascenso duro, de unos 780 m de desnivel, por la cara sur de la Sierra del Pinar. Durante el primer kilómetro y medio, el sendero discurre entre encinas, mirtos, lentiscos y sabinas. A medida que vamos ascendiendo observamos como cambia la vegetación. Cada vez los árboles son más escasos y de menor porte, aparecen plantas propias de las altas cumbres, como piornos y arces.
El sendero cruza formaciones geológicas de interés, como los lapiaces y las dolinas, muy típicas de los paisajes kársticos de nuestras sierras. En el último kilómetro llegaremos a una zona de roquedo, donde debemos extremar las precauciones, para finalmente coronar el pico, El Torreón. Con cuidado podemos asomarnos a su cara norte y contemplar la grandiosidad de El Pinsapar, a vista de pájaro.
PERFIL TÉCNICO DE LA RUTA:
Termino municipal: Grazalema
Distancia: 6 Km
Cota máxima: 1654 m
Cota mínima: 866 m
Dificultad: Alta
Cuenta en mi haber tres subidas a El Torreón. La primera fue el 11 de diciembre de 2004, con «Círculo Lobillo». Fue un día nuboso, amenazando lluvia, pero que nos dejaba unas estampas preciosas. Como la que os dejo a continuación.
La siguiente, el 19 de octubre de 2013... el día estuvo mejor, teníamos más visibilidad
El sábado pasado día 30 de mayo de 2026...
Tras desayunar en El Bosque, y ya en el autobús, subimos dirección a Grazalema.
El segundo grupo tenía una visita guiada por el pueblo de Grazalema. Las siguientes, son dos fotos de la visita guiada.
El primer grupo de la ruta nos bajamos pasado los Llanos del Campo, en una zona de aparcamiento, para iniciar la subida al Torreón.
Pasamos mucho calor en el recorrido, aunque en ocasiones corría una ligera brisa. Una dura subida, muy exigente, donde tuvimos que extremar las precauciones por posibles resbalones o caídas que, de hecho ocurrieron. Al final, la cima fue coronada por un pequeño grupo de los senderistas que la iniciamos, y lo mejor aún es que, a pesar de todo, llegamos sanos y salvo y con ganas de tomar una cervecita en la venta, donde entre charla y charla, se fue aliviando el cansancio acumulado durante la subida y la bajada en la ruta. Hay que agradecer la ayuda ofrecida por Miguel y algunos compañeros, entre los que me incluyo, con aquellos que se encontraron indispuestos durante el recorrido.


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